**PUNTO DE VISTA DE ISABELLA**
La casa que Damien había conseguido con el favor de Ginebra no se parecía en nada a la mansión de Matteo, ni al penthouse de Damien, ni a ninguno de los lugares donde había pasado los últimos meses escondiéndome. Era funcional. Fría. Llena de pantallas y hombres nuevos que todavía no sabían bien si debían tratarme como una invitada o como alguien a quien había que rendirle cuentas. Nadie me preguntó de dónde venía. Nadie preguntó tampoco por qué Damien me consulta