La pantalla se fue a negro.
Durante tres segundos, Barcelona contuvo el aliento. Fue un silencio físico, pesado, que se extendió desde los áticos de la Diagonal hasta los sótanos del Raval.
Y luego, el mundo estalló.
No fue una explosión de fuego. Fue una explosión de datos.
En Twitter, el hashtag #LaNiñaDelBrazo pasó de cero a un millón de menciones en sesenta segundos.
En Wall Street, los algoritmos de trading de alta frecuencia detectaron el sentimiento negativo global. Las órdenes de venta