El helipuerto de la torre Aurora Bio era el punto más alto de la zona financiera de Barcelona. Desde allí, la ciudad parecía un tablero de circuitos brillantes, una red infinita de luces rojas y blancas que fluían como sangre por las arterias de asfalto.
En circunstancias normales, este espacio estaría reservado para llegadas de emergencia o evacuaciones ejecutivas.
Esta noche, sin embargo, estaba reservado para una fiesta privada de cuatro personas.
No había camareros con guantes blancos. No h