GRECIA
La villa estaba envuelta en un aura distinta. Una expectación suave, pero tensa. Cada rincón parecía contener la promesa de algo trascendental. Desde temprano, el personal iba y venía, ultimando detalles, recogiendo vestidos, alisando camisas, cerrando maletas de terciopelo con joyas que valían fortunas. Y en el centro de todo, Sofía estaba en su habitación, rodeada de opciones… y de dudas.
Cuatro vestidos colgaban frente a ella, cada uno más impresionante que el otro. Uno de terciopelo