El sol asomó tímidamente entre las cortinas de la habitación, iluminando los bordes del vestido azul que colgaba cuidadosamente sobre el biombo. La rosa lavanda seguía en el centro del tocador, fresca, como si hubiese sido cortada esa misma madrugada. Su color parecía más profundo bajo la luz dorada.
Sofía estaba sentada frente al espejo, con las manos entrelazadas sobre el regazo. Ares y Doki dormían a sus pies, como siempre, como si fueran parte del mismo aire que ella respiraba. Pero esa mañ