La puerta se cerró con suavidad tras ella.
Sofía apoyó la espalda en la madera mientras una oleada de aire cálido la envolvía. La habitación estaba en silencio, como si incluso el mundo hubiese dejado de moverse para dejarle espacio a lo que acababa de vivir.
El eco del beso aún vibraba en su piel, como si sus labios aun tuvieran los labios de Naven por encima de los suyos y aquella sensación era calida.
Sus pasos fueron torpes hasta la cama, como si las piernas le pesaran, como si su cuerpo aú