La puerta apenas había cerrado tras la partida de Axel y Geraldine cuando la voz de Naven quebró el silencio.
—¿Vas a decir algo o seguirás muda como hace un momento? — El hombre era imppnente.
Sofía parpadeó. La pregunta, directa y sin filtros, la sacó del trance en el que había caído.
—No sabía qué decir —murmuró al fin, bajando la mirada — Acababan de llegar yo estaba en trance.
—Eso lo noté —la cortó él, con frialdad.
El tono de su voz hizo que ella alzara los ojos de inmediato. Naven estab