Días después, el ambiente en la sala de reuniones no se siente distinto al de la primera vez que Valeria estuvo allí… pero ella sí lo es. El aire está viciado, cargado con el aroma de tabaco caro, cuero viejo y ese olor metálico, casi eléctrico, que precede a la violencia o a los negocios que se sellan con sangre.
El trayecto hasta este almacén portuario, camuflado bajo la fachada de una importadora de maquinaria pesada, había sido un silencio sepulcral dentro del blindado de Adrián. Él no le