MINUTOS DESPUÉS
Valeria mantiene la espalda recta, aunque cada fibra de su ser le grita que escape de ese nido de lobos. Frente a ellos, los líderes del cartel de logística, hombres con cicatrices tanto en el rostro como en el alma, la devoran con la mirada, subestimando la inteligencia que se esconde tras su fachada de secretaria perfecta.
Adrián, sentado a su lado con la elegancia depredadora de un soberano que sabe que el mundo le pertenece, rompe el silencio con una voz que, aunque baja