–¡No te metas, madre! –ordena Valeria con una firmeza que hace retumbar las paredes del pasillo, sin desviar un solo segundo los ojos de la mirada gélida de Adrián. – Esto es un asunto estrictamente entre mi ex y yo, así que haz el favor de no intervenir en lo que no te corresponde.
–Sí, claro, su ex, porque la muy perra está buscando traicionarme con sus aliados para que yo caiga rendido a sus pies y le entregue mi imperio en una bandeja de plata –sisea Adrián completamente cegado por la furi