–Buenas noches, Garren –responde Adrián de forma cortante, sintiendo cómo una rigidez de piedra vuelve a apoderarse de sus hombros. – Como puedes ver claramente, estoy acompañado esta noche por Valeria, así que cualquier asunto pendiente sobre las rutas del puerto lo podemos tratar mañana a primera hora en mi despacho principal.
–Me temo que no es algo que pueda esperar a mañana por la mañana, Adrián –insiste Garren sin perder la sonrisa diplomática, dando un paso sutil hacia un rincón un poco