–Tú no tienes el menor derecho de venir ahora, después de tantos años de ausencia cobarde y después de que te envié millones de dólares para que vivieras como una reina intocable, a traicionarme de esta manera tan vil y descarada –sisea Adrián, sintiendo cómo la frustración y el miedo irracional a perder a Valeria le atenazan la garganta y el pecho.
–Ay, mi vida, pero qué tierno y patético te ves intentando hacerte la víctima inocente frente a mí –se burla Bianca con un sarcasmo hiriente que b