Adri
—¿Qué? ¿Acabas de pedirme que deje a mi novio?
—No te lo pedí. —Cerró la distancia entre nosotros en un solo movimiento fluido, obligándome a inclinarme hacia atrás—. Lo espero de ti.
Di un paso atrás para poner espacio entre los dos.
—¿Estás loco?
—Puede ser. —Se inclinó lo suficiente como para que me llegara el aroma de su colonia cara—. Pero si crees que aquí tienes opción, la loca eres tú.
—No voy a dejar a mi novio por un solo error.
—Sí lo harás. Y lo harás.
—Diego. —Pronunci