Adri
Caminé por el control de seguridad con un brinco en el paso. Diego había llegado anoche. Hoy lo iba a ver. Estaba tan emocionada que incluso me levanté temprano, me hice rizos en el cabello y llevaba puesta mi falda gris a todo vuelo.
Nunca se había sentido una semana tan larga. Subí en el ascensor hasta mi piso y me senté en mi escritorio.
—Hola —dijo Héctor desde su taza de café.
—Hola —sonreí.
—¿Qué mirada es esa? —Se burló.
—Diego está en casa.
—¿Cómo lo sabes?
—Bueno… espero que esté