Adri
—¿Qué se te antoja comer? —preguntó Dafne mientras deslizaba el dedo por la pantalla del celular.
Eran las cinco y media. Acabábamos de salir del trabajo y estábamos parados en la banqueta, frente al edificio de Morales Communications, tratando de decidir a dónde ir a cenar. Era rarísimo; como si de pronto me hubieran regalado tres amigos y un abanico infinito de opciones.
Nayeli tenía una cita y no venía con nosotras, pero Héctor y Dafne se quedaron a mi lado.
—Algo grasoso, de esos que e