Adri
Me di la vuelta y estiré la mano… y fruncí el ceño. Diego no estaba a mi lado en la cama. Miré el reloj: 3:33 a. m.
¿Dónde estaba?
Me levanté y recorrí el pasillo en busca de mi hombre. La luz de la cocina estaba encendida.
Mmm… pero Gio no estaba allí.
Caminé hasta el otro extremo del apartamento y vi una luz filtrándose desde su despacho. Avancé de puntillas por el pasillo.
Diego estaba sentado en el escritorio. Se frotaba la uña del pulgar contra el labio inferior mientras miraba fijame