Adri
Removí la salsa de champiñones, con la cabeza funcionando a mil por hora.
Diego estaba distinto… y cuando digo distinto, digo Dimensión Desconocida. No sabía si aquello era algo bueno o el principio del fin para nosotros. Justo cuando ya me había acostumbrado a su antigua rareza, decidió subir la apuesta.
El masajista acababa de irse y Diego estaba otra vez en la ducha, quitándose el aceite del cuerpo. Yo no pensaba entrar allí ni loca, porque acabaríamos follando, la cena estaba casi list