40

Adri

Me levanté de la cama hecha una furia y entré al baño dando un portazo. Lo encontré bajo la ducha.

—Para que conste, Diego —solté, cortante—, iba a decirte que deberías despertarme así todos los días.

Entrecerró los ojos, irritado.

—Me da la impresión de que la única persona que está pensando en amor aquí eres tú.

Puso los ojos en blanco mientras se enjabonaba la entrepierna.

Ese gesto me sacó de quicio.

—Así que no le des la vuelta a esto ni me apartes porque seas tú el que está empezando
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