Adri
Gio me estrechó con fuerza entre sus brazos mientras nos despedíamos. Hoy se iba a Londres por una semana; tenía reuniones todos los días. Habíamos pasado el fin de semana más increíble. Nos quedamos todo el tiempo aquí, en mi apartamento. Yo cociné para los dos, hicimos el amor, vimos películas y hasta salimos a correr. Ni rastro del CEO gruñón. Anoche fuimos a su casa solo para que hiciera la maleta y, aun así, volvimos aquí a dormir. Sentía que, cuando estaba en mi casa, podía desprende