Adri
Estaba recostada en el sofá, completamente relajada. Rebelándome contra Diego, en realidad había pedido un Uber Eats solo para mí y, sí, había puesto la cadena en la puerta, por si acaso.
Mi teléfono vibró sobre la mesa y apareció el nombre de Héctor en la pantalla.
—Hola —contesté.
Sonreí divertida. Maldita sea, este hombre siempre lograba hacerme reír.
—Oh… joder —tartamudeó—. Acabo de hackear el correo de Paul, y va a encontrarse con un tipo en un club esta noche.
Me incorporé.
—¿Qué?
—