Adri
Una hora más tarde, me arrastró por la acera de la mano.
—Mi auto está estacionado por aquí —dijo, y antes de que pudiera reaccionar, me tomó entre sus brazos y me besó con agresividad. Sonreí contra sus labios. La manera en que habíamos reído y hablado durante la cena me recordaba al Gio que conocí: el hombre en el avión que parecía interesado en todo sobre mí y mi vida. Como si él también lo sintiera, casi nos besamos en medio del restaurante lleno de gente. No estaba equivocada; esta at