—Listos para el entrenamiento —anunció con una voz que apenas se elevó sobre el viento.
Vaerion levantó su cabeza y exhaló una bocanada de humo oscuro. Era su forma de responder.
Zhaerys, en cambio, simplemente desplegó sus alas, proyectando una sombra inmensa sobre la llanura.
Nos encontrábamos en campo abierto, lejos del castillo, en la zona donde entrenábamos desde que éramos niños. Desde siempre, sabíamos que el día llegaría, el día en el que necesitaríamos más que la simple habilidad de vo