Sanathiel se encontraba inmerso en una noche sin estrellas, donde la luna llena brillaba con una intensidad que parecía escudriñar cada rincón de su alma. El frío de la madrugada envolvía su cuerpo, pero su mente ardía con recuerdos fragmentados y un peso que no lograba identificar. Noah, siempre a su lado, preparaba el ritual necesario para desatar aquello que había sido sellado dentro de él.
—Sanathiel, voy a devolverte tus recuerdos y tus dones —dijo Noah con solemnidad—. Solo cierra esa pue