El coche avanzaba por la carretera rumbo a la iglesia, cuando una niebla los envolvió. Rasen no necesitaba promesas ni flores; ver a Clear a su lado era suficiente. Su mano cálida, su risa... todo parecía anunciar un futuro por fin alcanzable. Pero en los rincones más oscuros de su mente, el nombre de Aisha seguía brillando como una herida mal cerrada.
—¿He sido la primera chica en tu vida? —preguntó Clear, medio en broma, aunque su mirada pedía otra cosa.
Rasen respondió con una sonrisa travies