De pronto, un niño más grande que yo apareció, con un sombrero de paja, que ocultaba sus pronunciadas pecas, vestido de pantalones con tirantes.
.
—No se alarmen, no soy de quien cuidarse. Estoy aquí para ayudarles a adaptarse al pueblo.
Era sociable, nos incluyó poco a poco con los aldeanos, a cambio Varek, le enseñó a cazar y cómo aprendió a escribir y leer, le enseñó al niño. Sus visitas se hicieron constantes, con cestas de frutas, mantas, era bueno.
—Hola... amiguito.
Extendió una frut