—. Parte 3. Herencia maldita
Desde el principio, lo supe. Los ojos de Aisha tenían el brillo intenso de Louis, y su rostro era un reflejo inconfundible de Zaira. Era mi sangre, mi hija. Pero ella no había crecido conmigo; había sido criada por Falco Valuare, un cazador de linaje puro. Aunque siempre mantuvo una distancia fría hacia mí, Falco la quería como si fuera suya. Sabía que protegería a Aisha de cualquier amenaza, incluso de mí.
—Ve a jugar un rato, Aisha, —le dijo Falco con una sonrisa cálida—. En un momento saldre