Pasé tanto tiempo sin ver mi propio reflejo que, cuando lo hice, no reconocí al hombre en el espejo. Lo que vi no era más que una sombra del joven doctor que alguna vez fui. Entonces, mi único objetivo era servir a la Comunidad de los Trece, pero esos días de ambición quedaron enterrados bajo las cenizas del arrepentimiento.
La última vez que vi mi rostro en aquel reflejo roto, tomé una decisión que cambiaría mi vida para siempre: visité la planta intermedia de los laboratorios, un lugar que ex