21. Y LO ENTENDÍ DEMASIADO TARDE / TRAICIÓN
—¡Fuera! —ordeno a la hermosa mujer que hace poco gemía en mi oído como si el mundo acabara entre mis brazos, y sin embargo, no logró generar una sensación real o duradera en mí. Su función en mi cama ya fue cumplida y pese a ello, no logró apagar el incendio que arde en mi pecho.
—¿Cómo...? No seas así. Podemos quedarnos un rato, descansar... y quizá repetir...
El tono suplicante me irrita. Le respondo con una mirada fría, suficiente para que calle al instante y no se atreva a malinterpretar