137. NO SOMOS NADA
Matteo miraba desde arriba con firmeza a Masha que era un despojo de lagrimas, sudor y miedo, junto al sanitario.
—Es mi casa, Masha, conozco cada rincón y cada ruta de escape que mi padre construyó entre las paredes.
—Claro —Masha se sacudió dándose cuenta de lo tonta de su pregunta—. ¿Qué es eso? —pregunto de nuevo, queriendo ignorar el problema
—Una prueba de embarazo, Masha.
—¡No la necesito! —dijo firme y se puso de pie, pero trastabillo, tenía miedo.
—Masha, no seas terca y obstinada c