147. CUANDO EL INFIERNO TOCA A TU PUERTA
Los días pasaron y lo que creyeron que era un primer golpe, no fue más que un susto, luego de eso, reforzaron la seguridad de todas, sobre todo porque dos de ellas estaban en cinta.
El sonido de la lluvia golpeando los ventanales parecía anunciar desgracias.
La mansión estaba extrañamente silenciosa.
Demasiado.
Jack fue el primero en notarlo.
El exmilitar levantó lentamente la mirada desde el vaso de whisky que sostenía entre los dedos y frunció el ceño. Había aprendido hacía demasiados años q