138. SEREMOS SIEMPRE
Masha camino en puntillas, abrazada a su barriga y envuelta en la prenda de Matteo. Abrió la puerta de la habitación del pelinegro y se dio cuenta que todo estaba negro, ella no veía nada, palpo la pared para llegar a la cama pues se sabía la organización de la habitación de memoria, pero de pronto su mano fue tirada con fuerza y arrinconada, cuando estuvo a punto de gemir le taparon la boca con violencia.
Sus manos instintivamente fueron a su abdomen y cerro los ojos, pero el olor a alcohol me