136. TRABAJO ARDUO
* * * FLASHBACK * * *
—¡Matteo, por favor! —la suplica de Masha sonaba como una melodía para el pelinegro que estaba de pie.
—Aún no.
—¡Carajo! —La rubia estaba sentada y no podía mover sus manos.
Masha había dejado de entrenar con sus hermanos, madrugaba todas las mañanas más de lo habitual y ella nunca fue una persona madrugadora, sin embargo se bañaba, peinaba y alistaba perfectamente para entrenar junto a Matteo que era el primero de todos en usar el gimnasio de la casa. Para luego salir de