150. POR FIN EXISTE LA PAZ
Jasha miraba serio a cada miembro de su familia, hizo mala cara cuando sus ojos se posaron sobre los de Matteo, pero sonrío luego cuando Masha lo beso en la boca, todo se veía extraño, un poco ajeno a la realidad que había sido su vida antes de que Irina llegará y cambiara todo.
Alek se acercó a él y lo abrazó, lo beso en las mejillas y aunque Jasha estaba orgulloso y feliz por su hijo, sentía que había muchas heridas, errores y daños que no podía reparar.
—Serás mejor padre de lo que yo fui —l