—¿Podemos continuar con el maldito almuerzo? No vinimos aquí a medirnos las partes. —La voz áspera de Alexander va dirigida a mi padre y a su madre, quien sigue con la misma postura hostil—. Bárbara está tratando de ser amable con todos y ustedes la cagan de esa manera, no pierdan las formas.
—Sí, por favor, o me veré obligada a encerrarme en mi habitación para no escucharlos más.— Agrego reforzando el regaño de Alexander.
Nadie dice nada y busco con la mirada a Peter. No me devuelve la mirada,