En la guarida del diablo.
Desde algún lugar de Londres, un muchacho ha pasado meses tocando puertas que nunca se abren. Su padre está muerto. Su hermano también. Lo único que le queda es un nombre que repite como una plegaria amarga mientras cruza bares, muelles y sótanos donde la policía nunca entra.
Declan Prescott.
En cada lugar cuenta la misma historia y hace la misma oferta. Dinero. Información. Lo que tenga. Solo necesita que alguien lo ayude a destruir a ese hombre.
Nadie acepta.
Algunos