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I. Volkov
— ¿Vas a salir? —Pregunta mientras toma una de las cremas desenredantes y me obliga a sentarme frente al espejo. —¿Qué haré aquí sola todo el día?
Llevarla conmigo no es buena idea, además tiene que prepararse para recibir a su padre. La observo a través del reflejo, su expresión aún marcada por el sueño, pero con esa chispa inquieta que no parece desaparecer nunca.
—Tienes que esperar a que llegue tu padre.— Ella asiente, pero no responde. Solo se queda viendo mi cabello.
Aplica