Bárbara.
No podía quedarme sola en ese enorme lugar sin nada que hacer, y estoy de acuerdo en una cosa con Iván: tenemos que conocernos si vamos a compartir nuestras vidas.
Después de lo que pasó anoche, no tengo por qué sentirme incómoda a su lado. Además, quiero derretir ese hielo que lo cubre, aunque no tenga claro por dónde empezar.
La chica que me acompaña me enseña cada lugar. Su voz es correcta, medida, pero distante. Las miradas curiosas de los empleados no se disimulan; algunas se apar