Sé lo que hace, y lo agradezco con todo el cuerpo. Me aferro a sus brazos y me dejo mecer como si fuera una niña pequeña, sintiendo cómo cada movimiento suyo me devuelve un poco de control, un poco de calma.
—A mí, de pequeño me gustaba ir a pescar con miis hermanos, y si tenía suerte, limpiaba los peces y los comíamos con limón cuando volvíamos a casa. A mis hermanos les gustaba que yo pescara para ellos. Sí o sí, tenía que traer tres pescados o ninguno. A veces pasaba horas esperando pescar e