En el mundo había personas que masticaban más de lo que podían tragar y acababan atragantados, eso le había pasado a Tino, que cosechaba lo que había sembrado en las profundidades de la bodega 46.
El pequeño peón había transitado la senda de los gigantes y ahora lo pisotearían. Un hombre muerto que camina.
—Podemos negociar... puedo entregar un detalle de las operaciones de Eddie Markel los últimos tres años, que es el tiempo que he trabajado para él. Yo hacía todo el trabajo, él sólo gozaba de