—Estos panqueques están buenísimos, te quedan igual de ricos que los que hacía la abuela —comentó Pedro mientras desayunaban.
Ambos miraron hacia el cielo con ternura y se persignaron, luego siguieron comiendo.
—¿Te fuiste a la cama temprano ayer? —preguntó Úrsula.
—Sí, estuve viendo una película y luego me fui a dormir.
Ella asintió, sin la menor duda. Su hermanito no mentía.
—¿No oíste ningún ruido extraño?
—No, ¿por qué?
Ella meditó si sería prudente contarle que una extraña se había metido