Úrsula no pudo evitar sentirse muy pequeña teniendo a Alfonso mirándola hacia abajo con su seria expresión.
Siguió sintiéndose pequeña incluso cuando llegó hasta su lado.
—¿Dónde estabas? —preguntó él, con voz severa.
La piel le hormigueó ante la brusquedad de sus palabras.
—Fui por mi teléfono.
Lo que se oía como una vil mentira se volvió realidad cuando ella le mostró el aparato que guardaba a su espalda.
El teléfono Deluxe.
Alfonso la atrajo de la cintura y la arrinconó contra el muro del pa