Unavi había llorado. Y había intentado que no se le notara, pero unas sonrisas ligeras no disimulaban unos ojos tan hinchados.
Dos autos robados en unas semanas. Tres considerando el de Pedro. Los ladrones la tenían de proveedora, se habían ensañado con ella.
Lo que más le dolía era que se hubieran llevado el auto que Alfonso le había regalado. Ella no lo quería al principio, pero era suyo a fin de cuentas. Y debía devolvérselo cuando consiguiera uno por mérito propio, ese era el trato.
De al