Úrsula cenaba con Pedro. La policía nada había averiguado todavía sobre el robo de su auto y su hermano tampoco había dicho nada que fuera de ayuda.
—Mi relación con Alfonso va de maravillas, tanto que me pidió que me fuera a vivir con él.
Pedro dejó de comer.
—¿Sin casarse? ¿Crees que la abuela lo aprobaría?
—No lo sé, ¿crees que habría aprobado que te enredaras con prestamistas y sus cenizas terminaran como garantía?
Él la miró con pesar.
—Últimamente eres muy cruel.
—Y tú muy mentiroso.
Sigu