Era tarde para ser un día laboral y seguir en la calle, Alfonso debía estar dormido hacía mucho, pero le había parecido que sería buena idea hacerle una visita nocturna a su novia.
En realidad no lo había pensado lo suficiente.
No lo había pensado nada.
Y en vez de verla a ella, el objeto de su deseo, la razón de su locura, se encontraba con Mad, el ex de mirada severa y tatuajes de maleante, con esa belleza ruda, viril y masculina capaz de alborotarle las hormonas a la mujer más sensata.
Cerró