El error no fue inmediato, fue acumulativo.
Y por eso, cuando apareció, nadie pudo fingir que se trataba de una casualidad.
Carlos lo vio claro una madrugada, frente a una pantalla que no debía existir en ese lugar. Había seguido una secuencia administrativa mínima —demasiado mínima para levantar alarmas— hasta que las fechas dejaron de coincidir como debían.
—Aquí —murmuró.
Un permiso emitido fuera de horario.
Un fondo reasignado sin respaldo.
Un traslado autorizado con firma válida… pero en u