El impacto fue devastador.
Los cuerpos volaron en todas direcciones. Las armas pesadas quedaron destrozadas bajo el peso de la bestia. Los gritos de los humanos se mezclaron con los aullidos de los Lycan, creando una sinfonía de caos y muerte.
Los desertores, liderados por Varek, intentaron flanquear a Cronos por los costados. Pero Kurt y los demás Lycan los interceptaron.
—¡Por el rey! —gritó Kurt, abalanzándose sobre el primer desertor que se le cruzó.
—¡Por la reina! —respondieron los suyos.