En la fortaleza Lycan, los rumores también corrían.
No solo entre los soldados, sino entre los sirvientes, los artesanos, los comerciantes que llegaban de territorios vecinos. Hablaban del agua más limpia, de los lobos más sanos, de las camadas más numerosas. Hablaban de una energía nueva que recorría el reino, una energía que todos atribuían a la nueva reina.
—Dicen que desde que ella llegó, el invierno es menos cruel —comentó una sirvienta a otra mientras cambiaban las sábanas de la habitació