Salieron al pasillo en formación.
Bóreas al frente, con Aynara en brazos. Detrás, Elena con el bebé. Luego Yskara, Sara, Ariel, Carla, Carlo. Milka y Tarian cerraban la retaguardia, con Kurt a la cabeza de la escolta.
—Vamos a los sótanos —dijo Kurt—. Hay un búnker. Es seguro.
—¿Y si nos siguen? —preguntó Carla.
—No nos seguirán —respondió Tarian—. Los salvajes no los dejarán pasar.
Otra explosión, más cerca esta vez. Las paredes temblaron. Algunos cuadros cayeron al suelo.
El bebé lloró.
—Uzzi