El vehículo se alejaba de la Manada Colmillo Blanco, dejando atrás el polvo y el desconcierto. Elena iba en el asiento trasero, junto a Kurt, mirando por la ventanilla cómo la casa principal se hacía cada vez más pequeña hasta perderse de vista.
Sus ojos estaban fijos en ese punto, pero su mente estaba en otra parte. En recuerdos. En años pasados.
Elena era huérfana.
No tenía padres, no tenía hermanos, no tenía a nadie. Había crecido en casas de acogida, pasando de una familia temporal a otra,