Aynara veía cómo todos engranaban conjuntamente.
Los niños corrían por el jardín, sus risas llenando el aire. Los adultos conversaban en grupos, algunos serios, otros riendo a carcajadas. Las parejas se miraban con esa complicidad que solo los años y el amor verdadero pueden construir.
Todo estaba en su lugar.
Todo funcionaba.
Y entonces, recordó.
Vio a Bóreas al otro lado del jardín, conversando con Moron y Kurt. Su esposo. Su rey. El padre de sus hijos. El hombre que había cambiado su vida pa